Amanece un nuevo día y el sol vuelve a brillar a lo lejos; los senderos se dibujan entre la suave bruma del alba dejando visible nuevamente el bosque, este bosque en el que tantos buenos ratos he pasado, este bosque donde nací, donde crecí y donde quizás algún día llegue a morir. Miro a mi alrededor, todo esta cogiendo nuevamente color, me levanto y camino despacio... no se escucha nada ni el suave susurro del viento matinal, ni el dulce cantar de los pájaros, ni siquiera el gallo cantó para anu...
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