Querido tormento:
Y ahora, ¿qué? ¿Cómo salir de la realidad de mi dolor? Te dicen adiós, se van lejos de ti y se supone que debes andar segura, fuerte, con la cabeza alta; ignorando la sangre a chorros que sale de tu cuerpo astillado, similar a una silla sin importancia, rota por la rabia de un niño caprichoso.
Sí, ¿qué manta será lo bastante tupida para devolverte el calor? Pareces una muerta, resucitada en el mundo de los vivos, para ser torturada sin piedad. Un vampiro, sediento de tu sangre, ambicioso en su afán por matar, te clavó los dientes de la traición en el cuello; mientras, tú pensabas que nunca habías sido tan feliz, entregada en cuerpo y alma a ese mostruoso ser. Al darte cuenta de las heridas incurables, quisiste volver al pasado, desconfiar de tu estúpida y asquerosa intuición, mentirosa hasta cualquier extremo.
Ni siquiera te pude ahogar en las risas superficiales de la fiesta, no desapareciste de las letras de las canciones que tanto me recordaban a ti. ¡Y no, carajo! Tampoco tuve el valor de odiarte, no mirarte a la cara, hacerte daño con el puñal de mi helada indiferencia. Las palabras dejaron de sonar cínicas en mis labios cuando hablaba de ti, se transformaban en dulces susurros de un pasteloso amor que debí desechar. Aún así, nada, aquí sigues, testarudo, desgarrando con sádico gusto mi intento desesperado por sobrevivir sin ti.
Te perdí en la niebla, entre el frío de una rencorosa noche en la que nos abrazábamos, perdidos adolescentes, tiritando por culpa de ese futuro camino del que nada conocían. Deseo volver atrás, acariciar tus labios una vez más, pedirte que luches por tu felicidad con la fuerza del titán que espera ansioso en tu interior. Sí, me supera cada palabra que tecleo, ya casi desbordas las insistentes lágrimas que amenazan con mojar de mortal veneno cada centímetro de mi piel. Quiero arrancarte de mí, pisarte como a un simple trapo y arrojarte muy lejos, donde tus ojos de oro nunca más me hagan daño…
Y, ¿sabes lo irónico del asunto? Que no lo consigo…
Adiós mi doloroso recuerdo…Te amo
